Destino Borkum. Parte VI.

El viernes día 13, ya es el penúltimo día del Europeo. Los pronósticos son de lluvia muy escasa o nula, y de viento mas alegre que ayer. La playa está aparentemente casi seca, y la temperatura es agradable, así que dejo el traje seco en la tienda. Todo indica que puede ser un buen día de Kite Buggy.

El briefing de la primera manga vuelve a sorprenderme: solo 7 boyas. Salgo a probar con Peter Lynn Vapor 7.8m. Las sensaciones son buenas. Adelanto a pilotos mas pesados y con mas metros de vela, sobre todo en las zonas con firme mas comprometido (barro o arena blanda). Sin embargo creo que puedo mejorar mi rendimiento con una talla mas.

La salida se realiza muy cerca de los boxes. Esta vez ya en arena dura, así que es mas sencilla que antes de ayer que salíamos en plenas dunas. La Vapor 9.4m me permite salir en posiciones delanteras, incluso al llegar a la zona de barro logro adelantar varios puestos.

Pasados unos metros la velocidad del grupo baja, nos vamos quedando clavados progresivamente debido al barro. Todos empezamos a remar. El tapón de buggys cada vez es mas numeroso. Remar todos en el mismo palmo de terreno es imposible, y no tardan en producirse los primeros enredos de líneas.

Consigo esquivar varios líos, hasta que una cometa cae encima de la mia, y acaba con mis posibilidades de seguir avanzando. Toca de nuevo dejar pasar a los pilotos que vienen por detrás. Además, el piloto al que se le ha caído su cometa encima de la mía no se mueve de su buggy. Si quiero salir pronto de este embrollo, tengo que ir hasta las cometas y deshacer el lío. Para cuando logro ponerme en marcha otra vez he perdido un montón de puestos.

El resto de la manga el pelotón se ha estirado mucho y discurre sin incidencias. No vuelve a haber mas tapones, y los enredos de cometas son mínimos. Toca recuperar posiciones a base de técnica. Finalizados los 40 minutos de regatas, llego en el puesto 32. Nuevamente buenas sensaciones, pero un mal resultado debido al percance.

No tarda en sacarse una nueva manga. Esta vez 8 boyas y algunos cambios interesantes en el circuito. La salida es mas tensa que la anterior. A escasos segundos del banderazo, varios pilotos ruedan a la boya contraria a la que estamos todos para ganar la preferencia. Me gustaría seguirles, pero estoy completamente encerrado, así que mantengo la posición. Una vez atravesada la línea de meta, giro a contraviento para no perjudicar a los que han ganado la preferencia. La maniobra es muy delicada. Sin embargo, al finalizarla y continuar la ceñida veo que solo tengo dos pilotos por delante. Stephen Schapman con Vapor 16m, y Calle Redecker con Vapor 13.4m. Ciño mas pendiente de anticiparme a la próxima fatalidad que de ganar terreno.

La ceñida la hacemos en varios bordos, y contrapronóstico continúo tercero. No tengo costumbre de mirar para atrás, pero solo pensar en la pedazo instantánea de 50 cometas y buggys pegados a mi eje, mi cabeza se gira sola. La vista es impresionante. Archivo, guardar como, disco duro, y copia de seguridad😀

Detrás vienen las bestias pardas con el cuchillo entre los dientes. Bastian Bischoff, Stephan Van Bommel y compañía. Sé que mi tiempo en estas posiciones es efímero, así que levanto mi cometa, y facilito que Bastian (compañero de equipo), pueda avanzar. El problema es que a pesar de llevar varios metros mas de vela que yo, su rumbo es mas forzado y ya va a tope.

En unos metros entraremos en la próxima boya, y andar con estas exquisiteces de dejar pasar… puede acabar mal. Hago bajar mi Vapor 11.2m, exprimo frenos y dejo atrás con holgura a los perseguidores. Entro en la boya con inercia suficiente como para mantenerles a raya el siguiente kilómetro de empopada entre las dunas. Por fin estoy pudiendo disfrutar, y rendir como es debido.

Unos metros antes de la siguiente boya, pierdo un puesto pasando a ser cuarto. No hay problema. Tengo detrás a Stephan Van Bommel, que ve como Stephen Schapman se le escapa irremediablemente en primera posición. Empezamos a negociar una boya complicada, entre dunas bastante altas y completamente de empopada. Stephan entra muy fuerte, y… su Z3 pliega cayendo encima de mi Vapor. No me lo puedo creer.

Las dos velas se han quedado enrolladas, intentamos separarlas desde los mandos, pero es imposible. Se enredan aún mas. Corro hasta ellas para intentar deshacer el lio. Si fueran de 4m aún, pero mis 11m y los 16m de Stephan, son para mi como querer resolver un crucigrama en alemán. Pasa al menos un minuto largo hasta que puedo ponerme en marcha. Una lástima. Resignado, levanto la vista para intentar ver la cabeza de carrera. Sin duda ya están demasiado lejos.

El resto de la manga, al igual que la anterior, grupo ya rueda estirado, y sin incidencias reseñables, por lo cual es muy complicado recuperar posiciones. Tras los 40 minutos de regata, llegó en el puesto 21. Para variar con buenas sensaciones, y con ganas de mas mangas para que al menos una me salga limpia y pueda disfrutarla de principio a fin.

Al llegar a boxes, no todo el mundo está contento. Los pilotos de los primeros puestos de la general, que en esta manga no han logrado buenas posiciones, están reclamando para anular la regata aludiendo que en la salida no había el viento mínimo. No obstante la reclamación no prospera.

Me acerco al box holandés para hablar con Stephan. Ambos nos disculpamos por el incidente. Fair play que no falte.

A partir de ahí la velocidad del viento baja. Los briefings se suceden buscando la tercera manga. Sin embargo el viento se mantiene bajo mínimos. Pasadas las 15h, vuelve a darse la jornada por finalizada. Totalmente incomprensible.

Hay tiempo para concluir los temas pendientes de la reunión de la KBA comenzada ayer, en el transcurso de la cual, el viento repunta con ganas, pero… nadie, ni por asomo, se plantea reanudar la jornada de competición. Multitud de pilotos ruedan a toda pastilla disfrutando por la playa hasta el anochecer con cometas en torno a 5-6m. A quien se le pasa la factura de otras 3h de viento desperdiciadas?

Al final del día, tras la entrega de premios, hay organizada una fiesta en la playa. Aprovechamos para tomar algo y charlar con la gente. La fiesta no tiene mucho éxito, porque el ambiente es bastante frío, el viento ha arreciado aún mas, empieza a hacer fresco e incluso caen algunas gotas de lluvia. Gotas que por desgracia, son el plato entrante de lo que climatológicamente está por llegar.

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