Destino Borkum. Parte III.

El lunes 9 es día oficial de entrenamientos. Me acuerdo de Dumy, que preguntó si haría falta traje seco para rodar en Borkum, y desde la organización nos dijeron que no. Pues se equivocaron. Menuda compra mas buena la que hicimos con los trajes secos! Ya es el cuarto año consecutivo que lo necesito. Al llegar a la playa continúa inundada, se salvan las dunas y la línea de mar que permanecen secas.

La GPA monta banderas, baners, acota, y están pendientes de los pilotos que vamos llegando para darnos indicaciones sobre la playa. Martin Grab (el padre de Annika) es uno de los históricos de la GPA, y me comenta que extreme las precauciones en las dunas, ya que si voy demasiado pasado, puede resultar que mi buggy siga un camino, y la cometa y yo sigamos otro que acabe con mi culo en el suelo.

En menos de lo que canta un gallo me pongo el traje seco y pongo a bailar a la Peter Lynn Vapor 6.5m. Después de un par de minutos de tanteo rodando por la zona dura semihúmeda, decido aventurarme hacia las dunas, y posteriormente hacia la línea de mar, donde están unos 10-12 pilotos, sobre todo alemanes y franceses, midiendo fuerzas los unos con los otros.

Rodar por las dunas es muy divertido, pero nada sencillo. Su altura oscila entre los 50 y 150cm. Cuando vas a pasar por una sabes por donde entras, pero no sabes lo que tienes al otro lado: desde un suave desnivel en arena blanda, a un charco enorme, o un  desnivel en arena dura de 150cm.

Recorremos la playa de este a oeste. La ceñida a través de las dunas es brutal, y la vuelta, al largo,  es vertiginosa pegados a la orilla del mar. Los piques son continuos durante toda la mañana, por su puesto todos de buen rollo. La gente cada vez arriesga mas, y se ven los primeras sacadas sin incidencias. El viento rola unos grados y aumenta. Voy ligeramente pasado, lo cual me deja ver como será, mas o menos, la sensación durante las regatas.

El cielo oscurece por momentos. Nos batimos en retirada hacia la zona técnica con el tiempo justo de guardar el material y refugiarnos en las tiendas. Un tormentón de media hora deja la playa impracticable. Otro deja vu. Tras la tempestad todos recogemos. Camping, ducha calentita y mas lluvia durante prácticamente toda la tarde.

El martes día 10 toca chequeo de los buggys. Ha estado toda la noche lloviendo, y también toda la mañana. Llegamos al parking anexo a la playa, que es la zona neurálgica de la organización. Incluso lloviendo el jurado y los voluntarios trabajan para que la maquinaria no se detenga. La cola como siempre va lenta, y es buen momento para saludar y charlar con los viejos conocidos. A ratos la lluvia da algo de tregua.

Llama la atención un chequeo mas light de lo que podría esperarse de la GPA y de un Campeonato de Europa. No comprueban los cascos. Tampoco los wichards. No miden los buggys. No comprueban en todos los casos si el piloto va encajado en la cuna. Algunos buggys tienen problemas para pasar este punto. Los pilotos entran a duras penas en las cunas, así que salir… ni os cuento. Los jurados ladean negativamente la cabeza, pero al final son flexibles. Tal vez, solo tal vez, demasiado flexibles. Lo que si hacen es pesar los buggys y los contrapesos.

Llega mi turno. No miran el casco. Me piden que me siente en el buggy con el arnés puesto, y que levante el culo para comprobar que no voy encajado. Paso el test sin problema. Pesan mi buggy y los contrapesos. Todos los datos quedan reflejados en una ficha con mis datos personales, la cual debo firmar dando el visto bueno. Para finalizar, todos posamos con el material para la foto oficial.

Después toca pasar por el stand de la organización para confirmar la inscripción. Llevo todo hecho desde casa, así que va rápido. Nos entregan una bolsa con diversos folletos turísticos, y la camiseta del evento.

El chequeo de buggys finaliza hacia las 15h. Deja de llover e incluso sale el sol. Demasiado tarde para poder rodar. La playa ha permanecido cerrada todo el día, y por otro lado impracticable debido a la lluvia. La siguiente cita es a las 16:30h con la ceremonia de apertura. Mas sencilla y comedida que en otras ocasiones. Mas acorde con la filosofía del Kite Buggy. Se celebra en el paseo marítimo que está abarrotado de público y curiosos. El resto de la tarde queda libre para seguir conociendo la isla.

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